Modesta Peralta Sosa (Departamento de Medicina, PUCMM).
ENSAYO REFLEXIVO EN EL CONTEXTO DE EVALUACIÓN DE LOS APRENDIZAJES Y DE LA ENSEÑANZA DE LA ESPECIALIDAD EN PEDAGOGIA UNIVERSITARIA
“Our valuations determine our approach to a problem, the definition
Of our concepts, the choice of models, the selection of our
observations, the presentation of our conclusions.”
Gunnar Myrdal
La evaluación en contexto de mi practica docente, era considerado por mi solamente como una forma justa de medir el rendimiento académico de un estudiante, aunque de forma general, trataba de variar las modalidades de realizarla porque observaba que a pesar de que un estudiante había aprendido mucho, al ser evaluado, pues “fallaba” en esta prueba, meramente cuantitativa. En el transcurso de esta reflexión detallare algunos conceptos que he aprendido durante estas clases en la cual he dejado a un lado mis conceptos predeterminados para abrirme a un concepto nuevo para mi: La evaluación como un instrumento del proceso enseñanza-aprendizaje (E-A).
Una creencia es una idea que es considerada verdadera por quien la profesa. Paradigma habitualmente basado en la fe, creado por lamente, idealizándose generalmente en la interpretación de un contenido cognoscitivo o de un hecho (abstracto o concreto) de los cuales se desconoce demostración absoluta o no se exige una justificación o fundamento racional (apoyada ordinariamente en el Principio de la Incertidumbre Científica), relacionándose las creencias a una propuesta teórica que carece de suficiente comprobación, pero aun así puede ser verdad (basándose en principios probabilístico o paradojales (1). Las creencias tienen que ver, entonces con nuestra cultura y nuestra forma de vida. En unas de las lecturas que he tenido en este curso de la autora Marcia Prieto (2) se discute sobre los efectos de las creencias de los docentes en el proceso E-A, por lo tanto en los estudiantes, debo resaltar donde nos explica la falta de centralidad de la evaluación como parte de nuestra rutina en docencia, hemos visto la evaluación como un concepto aparte de la enseñanza y por lo tanto del aprendizaje. También es importante que reflexionemos acerca de la influencia que potencialmente tienen nuestras creencias sobre el proceso pedagógico de los estudiantes; lamentablemente pensamos en nuestros procesos de enseñanza, y no reflexionamos como esto afecta a nuestros estudiantes, como podemos generar sentimientos de frustración y mal desempeño, y por otro lado como nuestras creencias también pueden crear sentimientos de motivación y superación en nuestros estudiantes; por lo que el análisis (reflexión) de nuestras creencias, se hace esencial para poder aprovechar al máximo los beneficios del proceso evaluativo.
Por otro lado, la evaluación la cual de forma personal definí el primer día de clases como la determinación del aprendizaje asimilado a partir de las enseñanzas. Es una forma de “controlar” el cumplimiento de los objetivos. (Ver mapa conceptual). Primero observe que llevo mis clases de acuerdo con diferentes modelos en diferentes momentos. El autor nos refiere el estilo de enseñanza-aprendizaje-evaluación en varias formas, incluyendo el modelo tradicional, romántico, conductista y constructivita. Poniendo en relieve las virtudes y deficiencias de cada uno. Pude observar que no había coherencia entre el lo que enseño y lo que evalúo (que, como, cuando y para que). Lo que lleva a una falla en lo que realmente quiero que el estudiante aprenda.
Es entonces mi función ampliar mis conocimientos en base a todo lo que he aprendido hasta ahora, evaluando los objetivos de mi asignatura, las políticas nacionales e institucionales y lo mas importante, conociendo el como aprenden mis estudiantes. En la segunda clase entendí mejor el concepto de una plantación estratégica en base a la evaluación, que es un proceso constante y eficiente. Y aunque el proceso de evaluación se basa en los objetivos, debe ser flexible y adaptarse al estudiante y al docente, por supuesto también al contexto. Debe ser participativo y sistemático (lo que implica un proceso cuidadoso de planeamiento); esto es, debe planearse las clases de modo que los estudiantes conozcan y que sobre todo los docentes sean mediadores de conocimiento (6).
La evaluación ha sido estudiada por muchos autores entre los que tenemos a Eduardo Martínez (3) que considera en su articulo dos funciones básicas de la evaluación: sumativa y formativa. La sumativa (aditiva) esta enfocada al desempeño y la calidad existentes (pasado); tiene una naturaleza “apreciativa”, retrospectiva, formal y la función formativa, enfocada al mejoramiento o fomento de un desempeño y calidad futuros; tiene una naturaleza “normativo-estratégica”, prospectiva, informal.
Los tiempos han cambiado, el mundo cambia, nosotros, los docentes también, por lo tanto los estudiantes cambian, tenemos diversificación de géneros, culturas y creencias propias de ellos, por lo tanto el proceso de evaluación no puede seguir igual. Un punto importante es que la formación del egresado, por lo tanto la evaluación del mismo debe girar alrededor de las competencias exigidas en el mundo de hoy. Cito a Eduardo Martínez (3) cuando habla de las exigencias de las empresas (que es el destino final del profesional) “para insertarse en esos mercados de trabajo... el diseño, funcionamiento y evaluación de las carreras universitarias debe corresponder estrechamente al comportamiento de las unidades productivas de bienes y servicios, y al entorno económico y social específico”. También debemos tomar en cuenta las entidades de educación superior y de forma detenida observar las exigencias nacionales e internacionales de acreditación, en la cual reclaman un proceso de exquisita evaluación en la que se mida la calidad del profesional egresado de nuestras aulas.
Para completar el proceso de evaluación en el contexto del proceso de E-A, es necesario comprender en que lugar estamos ubicados en nuestra forma de enfocar las enseñanzas. ¿Estamos evaluando lo que enseñamos? Es una pregunta que me he hecho muchas veces. El análisis de nuestros enfoques pedagógicos nos ayudo a confrontar esta cuestionante tan importante (ver mapa conceptual). En la discusión de como, porque y para que evaluamos se debe contemplar mucho mas allá de lo que me lucia antes evidente, es un proceso que involucra la institución desde los conocimientos básicos, hasta la filosofía descrita en su perfil profesional.
Es indiscutible que la filosofía institucional insiste en una visión del profesional como un hombre que es definido no solo por su profesión sino que para esto debe enfocarse en varias dimensiones que incluyen la económica, la política, la social y la moral, además de la espiritual. La Ley de Educación superior contempla a un hombre capaz de formarse como ser humano y de la mano con la ciencia y la tecnología, contribuir al desarrollo de nuestra sociedad (4). Un aspecto importante y característico de la misma es que se contempla que la educación debe estar contemplada, en la mayor parte de los casos para todos los ciudadanos y que la sociedad, en la medida de lo posible, debe contemplar por ello. Al igual que la PUCMM, la ley contempla al profesional como un ente útil a la sociedad, que sea sobre todo un ser humano. Sin embargo, cada institución educativa a nivel superior tiene sus particularidades, en este caso me refiero a la PUCMM, como una universidad católica, por lo que su filosofía debe tener en base el cristianismo como centro de toda profesión que se enseñe (5). Estos puntos de referencia deben hacerse constar en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
El porque de los cambios en la evaluación fue discutido tomando en cuenta varias dimensiones: mundiales, sociales, educativas y políticas (7). No podemos continuar evaluando con la misma forma que hacíamos antes o con la que fuimos evaluados, simplemente porque no somos los mismos! De manera personal, me resulta lógico pensarlo. Cito al mismo autor que nuestra profesora: “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados.” (Albert Einstein).
La evaluación se constituye como un instrumento de valor en la evaluación universitaria por si mismo. Cito a Francisco J. Córdoba: “La evaluación se constituye en un indicador que posibilita determinar la efectividad y el grado de avance de los procesos de enseñanza, aprendizaje y formación de los estudiantes, a la vez que le permite al docente valorar su propia labor y reflexionar en torno a ella para reorientarla y corregirla, de manera que contribuya, significativamente, a mejorar los procesos de enseñanza en el aula para promover un mejor aprendizaje. Tal como lo mencionan Díaz Barriga y Hernández Rojas (2000) “la evaluación del proceso de aprendizaje y enseñanza es una tarea necesaria, en tanto que aporta al profesor un mecanismo de autocontrol que la regula y le permite conocer las causas de los problemas u obstáculos que se suscitan y la perturban”, en este sentido las prácticas evaluativas influyen de manera directa en las prácticas de estudio (formas particulares de estudiar) que emplean los estudiantes y en la forma en que asumen la evaluación misma (8”).
En conclusión creo que la planificación de la evaluación se hace en conjunto con los demás componentes de la asignatura. Me parece lógico ahora, son conceptos que no deben bajo ningún concepto separarse ya que son órganos vitales de un cuerpo que es la educación. Necesariamente se hace urgente el análisis detallado de nuestros procesos de planificación de la evaluación en nuestras asignaturas de modo que se haga eficaz el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Referencias Bibliográficas:
1. José Ortega y Gasset: Ideas y creencias; en Obras Completas, Vol. V, México: Revista de Occidente.
2. Prieto, M. Revista de Pedagogía, Universidad Central de Venezuela, 2008.
3. Martínez Eduardo. La evaluación de la Educación Superior. Disponible en: http://www.emp-virtual.com/datampu/Planest/martinezedsup.pdf
4. Ley general de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (139-01)
6. Ruiz, Lidia: Modelo teórico de evaluación constructivita orientado hacia el desarrollo de competencias en el estudiante universitario
7. Parra, Y.La educación universitaria en el siglo XXI: de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de La Salle, Bogotá, Colombia
8. Córdoba, F. La evaluación de los estudiantes: una discusión abierta